lunes, 3 de octubre de 2011
Las manos de una vida
El paso de los años se refleja en nuestro conocimiento, en nuestras vivencias, en nuestro modo de pensar y en definitiva, en las arrugas que nos van saliendo. Según mi abuela cada arruga es una vivencia y cada año cumplido una nueva oportunidad que la vida nos da de aprender y mejorar. Ellos, nuestros mayores, lo aceptan y pasan por nuestra vida de puntillas, mostrando con su presencia como pueden cumplirse mil funciones siendo solamente una mujer mayor. Una mujer que es y ha sido cocinera, jardinera, profesora, enfermera, psicologa... pero sobre todo hija, madre, hermana y una abuela que accede a posar a mil fotos si se lo pide su nieta.
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